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El pájaro que regresó de la extinción

14 May 2019

Esta es la primera vez que la evolución iterativa (la evolución repetida de estructuras similares o paralelas del mismo ancestro, pero en diferentes momentos) se ha visto en rálidos -una familia de aves gruiformes que incluye numerosas especies de pequeño y mediano tamaño, conocidas como fochas, gallinetas, polluelas, rascones o calamones- y una de las más significativas en los registros de aves.

Según el informe, publicado en la revista Zoological Journal, de la Sociedad Linneana de Londres, el rálido llegó a la isla de Aldabra, en el Océano Índico, hace 136.000 años.

Artículo científico de referencia: Repeated evolution of flightlessness in Dryolimnas rails (Aves: Rallidae) after extinction and recolonization on Aldabra.

El regreso del ave a Aldabra no es la única vez en su linaje en que ha escapado a la extinción.

Pero los pocos afortunados que fueron al este terminaron en islas como Mauricio, Reunión y Aldabra, esta última fue estudiada por los investigadores. Muchas de las especies insulares pertenecientes a este grupo han perdido la capacidad de volar y, como consecuencia de ello, se han extinguido al toparse en tierra con gatos, ratas o cerdos introducidos por la especie humana.

Pero a diferencia del dodo, que se extinguió en el siglo XVII, el rálido de garganta blanca resucitó para contar la historia una vez que la isla volvió a emerger y las aves comenzaron a migrar de nuevo al destino.

Entonces, compararon los fósiles de ambos períodos y hallaron que las características de las alas demostraban su incapacidad de volar, al igual que los huesos de los tobillos, lo que significa que una especie de Madagascar dio origen a las dos especies de rálido no volador que habitaron el mismo atolón. Sólo en Aldabra, que tiene el registro paleontológico más antiguo de cualquier isla oceánica dentro de la región del Océano Índico, existe una evidencia fósil disponible que demuestra los efectos del cambio en los niveles del mar en los eventos de extinción y recolonización.

"Las condiciones eran tales en Aldabra, siendo la más importante la ausencia de depredadores terrestres y mamíferos en competencia, que un rálido podía evolucionar de forma independiente en cada ocasión", concluyó.

"Estos fósiles únicos proporcionan evidencia irrefutable de que un miembro de la familia colonizó el atolón, probablemente desde Madagascar, y en cada ocasión perdió la capacidad de volar", explicó Julian Hume, paleontólogo del Museo de Historia Natural, quien destacó que los fósiles muestran la "capacidad de estas aves para colonizar con éxito islas aisladas y perder la capacidad de vuelo en múltiples ocasiones".

El pájaro que regresó de la extinción