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"Mi mamá biológica era mi hermana" — Abel Ayala

16 Setiembre 2018

El actor estuvo invitado en "PH Podemos hablar", y recordó con la emoción a flor de piel, cómo fué su difícil infancia: "Me crié con mis abuelos y de muy chiquito me fui de casa, a los 9". A los 9 años me fui de mi casa y no volví más. Me fui a vivir a la calle. Prácticamente vivía en la calle, no estaba en mi casa. "No hubo una transición concreta, yo iba y venía y un día no volví".

Posteriormente, el actor ahondó en cómo en su familia los vínculos no estaban claros. "Ellos [mis abuelos] me decían que mi abuela era mi mamá, pero después me enteré que mi hermana era mi mamá biológica", reveló. "Después cuando me fui, cuando llegué al hogar, ahí me di cuenta que mi hermana era mi mamá", se sinceró el artista. Tras haber vivido en la calle, Ayala recibió la ayuda de unos asistentes sociales que lo llevaron a un hogar.

Minutos después, sorprendió diciendo que él conoció a Nicole Neumann, otras de las invitadas, cuando tenía 11 años: "Ella vino a visitarnos al hogar".

"Un día llegó (el director del film, Juan Carlos) Desanzo y nos reunieron en el comedor a todos los chicos y nos contaron que estaba preparando una película sobre la vida de un pibe de la calle y que él quería trabajar con un pibe de la calle", contó Ayala sobre el momento glorioso en que comenzó a trabajar como actor. Allí estuvo hasta los 17 años, pero a los 12 empezó a trabajar. Hizo el casting y a los dos meses los coordinadores del hogar le dijeron que era el elegido. "Fue increíble la experiencia, me dio la posibilidad de conocer otros universos", cerró. “No, nunca volví. Ellos me encontraron al tiempo cuando ya estaba en el hogar, me acuerdo que cuando me encontraron tuve mucho miedo porque pensé que me iba a sacar de ahí y yo me quería quedar”. "Después me alquilé una casita con mi mejor amigo del hogar", relató.

Ayala incluso intentó volver a vivir con su madre, pero no logró congeniar con la situación y siguió su vida en soledad, que incluyó una corta estadía en Europa. "La plata me la manejaba la gente del hogar, alquilé una casa gigante y era re loco, porque nos levantamos a las 3 de la mañana y si teníamos ganas de tomar helado nos íbamos a comprar helado", concluyó.

"Cuando no tenés un peso, toda la vida se hace muy complicada, en todos los sentidos".